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Maria Rosa Buxarrais: “Afrontamos la tercera etapa del Teléfono con mucha ilusión y esperanza”

Para muchos, el cambio de sede del Teléfono de la Esperanza supone el fin de una etapa y el comienzo de una nueva. Maria Rosa Buxarrais, presidenta de la fundación, dice que afronta esta nueva etapa con ilusión y esperanza y asegura que este nuevo cambio es una oportunidad para ver un nuevo entorno en una nueva ubicación muy diferente de la que la familia del Teléfono estaba acostumbrada.

Una parte de la nueva oficina del Teléfono de la Esperanza

La valoración que hace Maria Rosa de la segunda etapa ya finalizada del Teléfono es muy positiva: “Hemos ido cambiando poco a poco hacia bien, nos hemos dado a conocer a los medios, hemos aumentado el número de llamadas y nos hemos ido actualizando en cuanto a tecnología”. Esta nueva etapa que justo ahora empieza no sólo implica un cambio de ubicación sino también un cambio de entorno: “En este nuevo barrio hay más personas vulnerables y de este modo tenemos contacto con otro tipo de población que en la ubicación anterior no teníamos”. Los voluntarios/as siempre son la pieza fundamental dentro del Teléfono, puesto que “no son voluntarios normales, son personas con una gran capacidad de escuchar a los demás y esto no lo sabe hacer todo el mundo. El voluntariado del Teléfono no es cualquier voluntariado”. Durante las dos etapas recorridas del Teléfono han pasado por aquí muchos voluntarios/as. Personas que han aportado algo que hace que el Teléfono sea tal como lo conocemos hoy.

“Los voluntarios del Teléfono tienen cualidades que no son habituales en la gente. Son personas especiales”

Son muchos los motivos por los cuales una persona decide llamar al 93 414 48 48: problemas de salud mental, angustia, soledad, problemas de pareja y/o familiares, adicciones, problemas económicos… Pero también son muchos los motivos por los cuales decide volver a llamar. Se acercan unas fechas señaladas en que tal como indica Maria Rosa “en Navidad las personas se sienten más solas que nunca”. Esto provoca que el sentimiento de soledad aumente y que en consecuencia aumente el número de llamadas. “En estas fechas el Teléfono de la Esperanza tiene una importancia todavía mayor”, pero, “a pesar de que a veces los voluntarios y voluntarias que cogemos el teléfono escuchamos historias muy tristes y duras que a menudo nos pueden dejar tocados, debemos tener muy claro que también recibimos muchos beneficios a cambio. El Teléfono te hace ver la vida de otro modo, es un termómetro social que te enseña como está la sociedad y te ayuda a relativizar tus problemas”. Para Maria Rosa “las personas que llaman son también especiales. No todo el mundo es capaz de descolgar el teléfono y compartir sus problemas con un desconocido. Es una vinculación afectiva bonita y especial”.Con el cambio de sede Maria Rosa indica que se ha entrado de lleno en una tercera etapa con “muchas ganas de mejorar” y en la que está segura que

“En Navidad parece obligatorio ser feliz y esto crea presión en muchas personas y las hace sufrir”

habrá “más movimiento en las redes sociales y en los medios e ilusión y esperanza por parte de todos”. Para esta nueva etapa que estamos comenzando se esperan muchas cosas y están las expectativas altas. Cada año el Teléfono supera el número de llamadas atendidas del mismo modo que año tras año se supera en calidad. Esto sólo se consigue con esfuerzo y es la recompensa de un trabajo bien hecho. No es el trabajo de una sola persona, sino de muchas trabajando por una misma causa: conseguir un mundo mejor en qué todas las personas sean escuchadas y comprendidas tal y como se merecen.

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Una veu amiga – Juny 2018

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