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Editorial (Castellano)

A muchas personas les da miedo el cambio, es normal, todos los cambios son difíciles de afrontar. El miedo no es bueno, sabemos que nos paraliza, nos impide avanzar, hacer las cosas que nos gustaría hacer. Por lo que, pasar de una situación conocida y cómoda a una desconocida, nos exige motivación y fuerza de voluntad. Hemos de eliminar todos los mie­dos y tener muy claro donde queremos llegar para poder encontrar el camino. Todos somos conscientes que, en estos momentos, el teléfono de la Esperanza pide un cambio porque los cambios sociales nos obligan. Innovar se convierte en una tarea obligatoria para nosotros y para todas las instituciones que ofrecen un servicio a la sociedad. Por lo que es el momento de empezar este cambio, un cambio que mejore la situación.

Lo primero que hemos hecho ha sido apretar el botón de pausa. Iniciar un periodo de reflexión, porque, como decía Einstein: “Si continuamos haciendo siempre lo mismo, obtendremos lo mismo que hasta ahora”.

Hemos llevado a término un análisis y eva­luación de nuestra historia, de todo lo que hemos hecho hasta ahora, de todo lo bueno y no tan bueno, de las necesidades y pe­ticiones de todas las personas que forman parte de la gran familia que es el teléfono; voluntarios y voluntarias, el equipo que contribuye a la buena marcha cotidiana del servicio, los miembros del Patronato que se encargan de marcar la estrategia, la misión y la visión de la institución. Todos y cada uno de nosotros estamos preocupados y ocupados para que el servicio del Teléfono de la Esperanza mejore día a día, aumenten el número de llamadas, de personas volun­tarias y de ayudas económicas.

Hemos realizado 2 jornadas, el 13 de julio y el 28 de septiembre de este año, que han sido decisivas para dar los primeros pasos de este nuevo periodo. En ellas hemos con­seguido darle luz a algunas cuestiones re­levantes que hemos de impulsar ahora: la formación continuada, la comunicación in­terna y externa, la mejor participación de las personas voluntarias, un conocimiento más cercano de las personas que integran el Patronato, en conclusión, los objetivos de carácter estratégico que se pretende pro­mover.

Para poder dar respuesta a las necesidades y retos del Teléfono del siglo XXI, este año inau­guraremos un nuevo local justo en la puerta de al lado. Un nuevo espacio que nos permitirá llevar a cabo una formación inicial y continuada de voluntarios en condiciones, una organi­zación y planificación de la actividad del teléfono que permita empezar nuevos proyectos y trasladar una nueva imagen adaptada a los tiempos. Con la ayuda de todos, estamos seguros de que lo mejor está por venir.

Maria Rosa Buxarrais
Presidenta Fundació Ajuda i Esperança

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